¡Ay de la ciudad sanguinaria!
Lectura del libro del profeta
Nahum
2, 1.3; 3, 1-3.6-7
Miren, ya se acerca por los cerros
el mensajero que anuncia
¡Ay de ti, ciudad sanguinaria, repleta de fraude, llena de violencia, colmada
de rapiña! Escuchen: chasquidos de látigos, estruendos de ruedas, galopes de
caballos, rodar de carros, cargas de caballería, brillar de espadas, destellar
de lanzas, multitud de heridos, montones de muertos, infinidad de cadáveres con
los que se tropiezan al andar.
Te cubriré de basura y de infamia, y te pondré como espectáculo público. Todo
el que te vea huirá de ti y dirá: "Nínive está
desolada. ¿Quién la compadecerá? ¿Dónde encontrar quién la consuele?"
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Dt
32, 35cd-36ab.39abcd.41
Yo doy la muerte y
Ego
Está cerca el día de su ruina,
se precipita su desenlace. El Señor hará justicia a su pueblo, tendrá
misericordia de sus siervos.
Yo doy la muerte y
Ego
Vean ahora que yo soy el único
Dios, que no hay otro fuera de mí. Yo doy la muerte y la vida, yo causo la
herida y la curo.
Yo doy la muerte y
Ego
Cuando yo afile mi espada
reluciente y comience a impartir justicia, me vengaré de mis enemigos y daré su
merecido a mis adversarios.
Yo doy la muerte y
Ego
Aleluya, aleluya.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino
de los cielos, dice el Señor.
Allelúia. Beáti qui
persecutiónem patiúntur propter iustítiam, quóniam ipsórum est regnum caelorum.
Allelúia.
Aleluya.
¿Qué podrá dar el hombre a cambio de
su vida?
† Lectura del santo Evangelio según
san Mateo
16, 24-28
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo dijo Jesús a sus
discípulos:
"Si alguno quiere venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, cargue con
su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que
pierda su vida por mí,
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.